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¡Ayuda! No sé pronunciar la ERRE

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Cuando era pequeña no sabía pronunciar la erre. Bueno, en realidad sigo sin saber pronunciarla, lo que pasa es que a lo largo de tres largas décadas he desarrollado un sofisticado sonido inédito en la lengua castellana que ha hecho que amistades y conocidos hayan llegado a pasar años sin darse cuenta. Hace poco un amigo que tampoco pronuncia la erre bien por fin se dio cuenta de mi fallo y se mostró admirado ante mis habilidades. Esto siempre me llena de orgullo, es que son muchos años de práctica.

Aunque pueda dar el pego temporalmente, mi pronunciación dista mucho de la perfección. En lugar de pronunciar la “R” fuerte (la de ramera y zorra) haciendo vibrar la lengua, lo hago de manera gutural, en la entrada de la garganta. Con lo cual el sonido lógicamente no es el mismo. La pronunciación es particularmente mala cuando aparece el sonido de la “R” doble varias veces seguidas y cuando tengo la boca seca.

Al parecer este problema se llama rotacismo y si persiste pasados los cinco años es aconsejable ir a un logopeda, ya que según este blog puede causar vergüenza, tartamudez, baja autoestima, reclusión social y tendencia a evitar las palabras que contienen el fonema /r/. Puedo confirmar que la tendencia a evitar las palabras problemáticas es real, yo misma lo hago en mis días malos. Por ejemplo suelo decir “contestar” en vez de “responder” o “solucionar” en vez de “resolver”. He de decir que esto no es algo que haga muy a menudo a estas alturas, mi apellido empieza por R y la letra de mi DNI también es la R, de modo que estoy bastante acostumbrada a enfrentarme a la vergüenza que supone pronunciar algo mal en tu lengua materna.

Afortunadamente a estas alturas de la película la vergüenza que paso es más bien poca. Siempre he trabajado de cara al público y jamás he tenido ningún problema, y cuando alguien no entiende mi apellido a la primera lo repito muuuuy despacio, como diciendo “¿qué pasa que no lo entiendes? ¿eres tonto o qué?” Puede resultar un truco muy infantil, pero a mí me funciona y gracias a él ya no lo paso mal dando mi apellido a desconocidos, cosa que antes me causaba bastante desasosiego, sobre todo si la conversación tenía lugar vía telefónica.

Por desgracia esto no siempre ha sido así. Fui una niña muy vergonzosa por motivos que no vienen al caso, y aunque esa vergüenza no estaba provocada por mi inhabilidad para pronunciar la letra erre, este problema no hacía más que intensificarla. En el artículo que he enlazado antes Mónica M. Bernardo apunta que:

el resto de los niños (y, por desgracia, algunos adultos) son muy dados a burlarse de aquellos que no pueden hablar correctamente.”

En mi caso las burlas llegaron de donde más duelen: de la familia. Unos tíos míos encontraban hilarante el hecho de que no supiera pronunciar la erre y aprovechaban cualquier reunión familiar para echarse unas risas a mi costa. Lo que más nerviosa me ponía (y me pone) es que los muy ignorantes no eran capaces de diferenciar entre los dos sonidos de la letra R (la diferencia entre caro y carro), y me pedían constantemente que pronunciara palabras que SÍ QUE SABÍA PRONUNCIAR, pero como son unos simples a ellos les daba igual y se reían como imbéciles. “Anda, venga, di ‘braga'”, me decían en nochebuena y demás fiestas de guardar. Y cuando contestaba que sí que sabía pronunciar esa palabra pero finalmente cedía ante su pesadez se descojonaban. “JUAJUAJUAJUAJUAJUAAAAAA”. A mí no me hacía ni puta gracia, y sigue sin hacérmela. Gracias a ellos siempre me he sentido muy identificada con Eliza Doolittle en My Fair Lady.

Eliza Doolittle, mi heroína, mi alma gemela.

Hay que ser un cretino de cuidado para burlarse de un niño por algo que no puede evitar. ¿Acaso me he burlado yo alguna vez de su hijo por tartamudo o por diabético? Pues no (nota: ellos sí). Pero ellos y su maldita familia política continúan pronunciando mi nombre como si tuviera una erre fuerte: “CHERRRRRRRRR HORRRRRRRRRRROWITZ”. Cuando me ven ponen una vocecilla estúpida que se supone que es graciosa pero no lo es y me dicen: “HOLA CHERRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR HORRRRRRRRRRRRRROWITZ!” Yo no les suelto ninguna bordería porque afortunadamente solamente tengo que aguantar esto una vez cada par de años y prefiero ignorarlo, pero el día menos pensado sacaré a relucir toda mi ira y lo contaré en este blog.

A raíz de esto yo deseaba con todas mis fuerzas pronunciar la erre correctamente, por eso pasaba horas en la cama a oscuras repitiendo “ggggga, ggggge, gggggi, gggggo, ggggggu”, “peggggggo”, “cagggggggo”, “gggggggamo” hasta que ya no podía más. Estos sentimientos de frustración con uno mismo son comunes, no hay más que echar un vistazo a los comentarios que deja la gente en los blogs que hablan de este problema, por ejemplo aquíaquí y aquí. Hay gente que ya tiene una edad realmente desesperada por no saber pronunciar esta letra, la que va después de la Q y antes de la S. Esto me produce una pena infinita porque estoy segura de que tienen a su alrededor a algún cretino descojonándose a la menor ocasión.

Hace poco me di cuenta de que por algún motivo sí que sé pronunciar la /r/ fuerte. A veces me cuesta mucho y a veces lo hago sin esfuerzo, pero el sonido está ahí. Lo que pasa ahora es que llevo tantos años fingiendo que pronuncio las palabras mal automáticamente y tengo que prestar muchísima atención para no caer en el error.

Espero que si alguien con problemas para pronunciar la erre lee esto mi historia le haga sentir menos solo y le recuerde que se puede convivir con el rotacismo, que es un problema menor y que no por pronunciar mal un sonido se habla peor.

peace

P.D. Si crees ser miembro de mi familia y te has reconocido en este texto espero que sientas vergüenza y remordimientos. Ningún adulto debería burlarse de un niño, y mucho menos a sabiendas de que esas burlas le están haciendo daño. Yo ya no soy una niña, así que, con todo mi cariño, os podéis ir a tomar por culo.

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